Es sábado por la tarde en Oak Forest. Mateo, de siete años, baja en bicicleta por la banqueta, la llanta delantera pega con una raíz y él termina con la rodilla y la palma de la mano llenas de tierra y piedritas. Su hermana Daniela, de catorce, corre a ayudarlo y, ya en la cocina, se corta el dedo con el cuchillo mientras parte un limón para "desinfectar". Media hora después, el perro del vecino, nervioso con el alboroto, le tira una mordida a Mateo en la pantorrilla. Tres heridas distintas en una sola tarde, y cada una pide un cuidado diferente.
Con los niños y los adolescentes, los golpes que abren la piel son parte de crecer. La mayoría se arreglan en casa con agua, paciencia y una curita. Lo importante es reconocer las que no y tener claro lo del tétanos.
Primero, para la sangre y calma al niño
Antes de pensar en pomadas, ocúpate de dos cosas: que el sangrado se detenga y que tu hijo deje de asustarse. Siéntalo, lávate las manos y presiona la herida con una gasa o una tela limpia de forma firme y continua. No levantes la tela cada momento para ver si ya paró; si se empapa, pon otra encima. Si la cortada está en un brazo o una pierna, súbela por encima del nivel del corazón. A un niño asustado le ayuda escoger su curita; a un adolescente, que le expliques claro qué vas a hacer.
Raspones: el agua hace casi todo el trabajo
Los raspones de la rodilla, el codo o la mano duelen mucho porque levantan la capa de piel con más terminaciones nerviosas, pero casi nunca son profundos. Lo que más importa es sacar la tierra:
- Enjuaga con agua limpia de la llave durante varios minutos. Un chorro suave arrastra las piedritas mejor que frotar.
- Lava alrededor con jabón suave, sin meter jabón dentro de la herida.
- Si quedan granitos pegados, retíralos con unas pinzas limpias. Si no salen o hay muchos, que la revise alguien de la clínica: la tierra que se queda dentro puede infectar o dejar la piel manchada.
- Seca con toques suaves, aplica una capa delgada de vaselina para que no se pegue el vendaje y cubre.
El alcohol, el agua oxigenada y el yodo irritan el tejido sano y hacen llorar al niño sin limpiar mejor que el agua. Tampoco pongas café, azúcar, pasta de dientes ni limón: son remedios que se escuchan mucho y que solo agregan suciedad.
Cambia el vendaje una vez al día o cuando se moje. Un raspón que forma costra y pica está sanando; no dejes que tu hijo se la arranque.
Cortadas: cuándo una curita no alcanza
La cortada de Daniela fue con un cuchillo de cocina, limpia y recta. Esas sanan bien cuando los bordes quedan juntos. El problema aparece cuando no se juntan solos. Estas son las pistas de que la herida necesita suturas o pegamento para piel:
- Los bordes se separan aunque la mano esté quieta, o se ve una capa amarilla de grasa debajo.
- Es larga, de más de un par de centímetros, o se ve honda al separar apenas la piel.
- Está en la cara, en un labio, en un párpado o sobre un nudillo o una rodilla, donde el movimiento la vuelve a abrir.
- Sigue sangrando después de unos diez minutos de presión continua.
- Tu hijo no puede doblar bien el dedo o dice que lo siente dormido.
No hay que esperar a ver si cierra sola: una herida abierta que se deja pasar se infecta con más facilidad y suele cicatrizar más ancha. Conviene que la revisen pronto, con la herida tapada y limpia, sin pomadas encima.
Mordidas: el perro del vecino también cuenta
La boca de un perro o un gato está llena de bacterias. Los colmillos del gato, en especial, dejan agujeros pequeños y hondos que se cierran por fuera y se infectan por dentro.
Qué hacer en casa:
- Lava la mordida con agua y jabón abundantes durante varios minutos, aunque sea solo un rasguño de diente.
- Cubre con una gasa limpia y lleva a tu hijo a que lo revisen. Casi todas las mordidas que rompen la piel necesitan valoración, aunque se vean pequeñas.
- Pregunta al dueño si el animal tiene sus vacunas, sobre todo la de la rabia, y anota su nombre y dirección.
- Si fue un perro callejero o un animal que no conoces, avisa a control animal (en Houston, llamando al 311) para que lo busquen y lo observen.
Como información general, los CDC explican que la rabia se transmite por la saliva de animales infectados y que, en Estados Unidos, el riesgo mayor viene de animales silvestres como murciélagos, mapaches, zorrillos y zorros. Una mordida de uno de ellos, o encontrar un murciélago en el cuarto donde dormía un niño, pide atención de urgencias sin esperar.
Una tabla para decidir rápido
| Lo que ves | Qué hacer |
|---|---|
| Raspón superficial, sangra poco, se limpia bien | Cuidarlo en casa y vigilarlo |
| Raspón con tierra que no sale o muy extenso | Revisión en la clínica |
| Cortada abierta, profunda o en la cara | Revisión pronto, puede necesitar puntos |
| Mordida que rompió la piel | Lavar y consultar siempre |
| Sangrado que no para con presión firme | 911 o urgencias |
| Mordida de murciélago, mapache o animal silvestre | Urgencias |
La vacuna del tétanos: lo que conviene saber
El tétanos no viene del metal oxidado en sí, sino de una bacteria que vive en la tierra, el polvo y el estiércol y entra por heridas sucias o punzantes: pisar un clavo, una astilla del patio, una mordida.
Según los CDC, los niños reciben varias dosis de la vacuna en sus primeros años y los adolescentes un refuerzo alrededor de los 11 o 12 años; después, toca un refuerzo cada 10 años. Si la herida está sucia o es profunda, el equipo médico puede indicar un refuerzo antes de que se cumpla ese plazo, según cuándo fue la última dosis.
Ten a mano una foto de la cartilla de vacunas de cada hijo: con ella, el equipo médico sabe si hace falta algo más. En la clínica aplicamos el refuerzo contra el tétanos, además de la vacuna de la flu; en la página de vacunas está lo que hay disponible. Los adultos que no recuerdan su última dosis pueden ponerse al día en la misma visita.
Señales de infección en los días siguientes
Revisa la herida en cada cambio de vendaje y vuelve a consultar si notas:
- Enrojecimiento que crece alrededor o líneas rojas que suben por el brazo o la pierna.
- Pus, mal olor o un dolor que aumenta en lugar de bajar.
- Hinchazón caliente o una bolita dura y dolorosa debajo de la piel.
- Fiebre en tu hijo.
Una infección que forma una bolsa de pus a veces necesita drenaje, y la curación de heridas en la clínica incluye limpieza, vendaje y revisiones hasta que cierra.
Cuándo llamar al 911 o ir a urgencias
No vengas a la clínica en carro si pasa cualquiera de estas cosas; llama al 911 o ve a urgencias:
- Sangrado que sale a chorros o que no se detiene con presión firme.
- Una herida donde se ve hueso, o un objeto clavado (no lo saques).
- Mordida en la cara o el cuello de un niño pequeño, o varias mordidas profundas.
- Tu hijo está pálido, sudoroso, confundido o se desmaya.
- Después de una herida aparecen rigidez en la mandíbula, espasmos o dificultad para tragar.
Si la tarde se complica cerca de Mangum Rd
Si a tus hijos les pasa algo parecido a lo de Mateo y Daniela, llega con la herida tapada, la cartilla de vacunas de cada uno y, si fue un perro, los datos del dueño. Estamos en el noroeste de Houston (ZIP 77092), a pocas cuadras de Oak Forest y Lazybrook, y puedes llegar sin cita o llamar antes para avisar que vas. Si el equipo médico indica un antibiótico para la mordida o una crema para la herida, en la farmacia de la clínica compras ahí mismo lo que recetó el equipo médico, sin otra parada con un niño adolorido en el asiento de atrás.
Fuentes: HealthyChildren.org (AAP): Cortadas y raspones · CDC: Vacunas contra el tétanos (en inglés) · CDC: Rabia (en inglés)


